Acerca de mí

Nací hace casi 70 años en Montevideo, Uruguay, en el sanatorio de una mutual médica llamada popularmente «Fraternidad». Mi infancia estuvo marcada por tratamientos médicos y quirúrgicos debido a un parto complicado. Recuerdo las visitas semestrales de mi tío, quien trabajaba como médico en un transatlántico y venía a visitarnos al desembarcar.

Desde temprana edad, tuve el deseo de ser médico. No por dinero, eso ni siquiera cruzaba por mi mente. Aunque no había cumplido los 10 años, cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, respondía con firmeza «médico». También pasaba muchas horas junto a mi abuela paterna en una casa con un hermoso jardín lleno de frutales, donde disfrutaba recoger ciruelas y uvas en las tardes de verano.

Pero lo que más me fascinaba era el jardín. Me sentaba allí y disfrutaba de los colores brillantes de las flores y de las texturas de las hojas. Quizás, debido a mi experiencia de haber sido operado de la vista, apreciaba intensamente cada detalle. Años más tarde, incluso desarrollé una esencia floral para el trastorno de déficit atencional, basada en una de mis flores favoritas.

A medida que pasaban los años, continué mi camino de aprendizaje y adquisición de conocimientos. Afronté la pérdida temprana de mis padres, lo cual siempre es difícil de sobrellevar. Cuando estaba en mi segundo año de universidad, escribí en mi libro que elegí ser médico desde que era un niño. Mi motivación no era económica, como suele ser en algunos lugares. Supongo que fue una manera de mitigar el dolor que había experimentado de diversas formas.

Si quieres leer mi libro

Te dejo un fragmento...

Sobre la aceptación :

La aceptación surge del reconocimiento del dolor, de la experiencia de éste, a diferencia del sufrimiento que se origina desde la resistencia de la mente y la negativa de ésta a reconocerlo. Este rechazo surge como un proceso elaborativo, donde mente y sentimiento adjudican un significado. Es este que no permite al sujeto superarlo, pues aspira a algo no existente y le adjudica valor de realidad.

Definición de aceptación:
“Aceptar una experiencia no significa que ésta represente nuestra preferencia o que estemos de acuerdo con ella. Más bien se trata de ayudarnos a experimentar y a aprender a través de lo que vivimos. Sobre todo, debemos aprender a reconocer lo que nos es benéfico y lo que no lo es” La meta del ser humano es experimentar, expandirse y manifestarse, poseyendo dos características esenciales: la asertividad, (que correspondería a su polaridad Yang) y la receptividad (el Yin); todos los procesos vitales requieren armonía entre estos principios en tensión, siendo que las experiencias  espirituales ocurren en su mayor intensidad cuando ambos movimientos ocurren en plenitud y sin restricciones. Cada vez que existen limitaciones en esta tensión dinámica de energías, se producirían bloqueos en el fluir de las mismas. Durante el desarrollo del niño, estas situaciones determinaran frecuentemente estrategias destinadas a evitar el dolor ocasionado e intentar ejercer su voluntad a pesar de los límites que se hayan impuesto.